
La Enfermedad de Parkinson es una enfermedad neurodegenerativa con una prevalencia de 1% en mayores de 60 años, y su frecuencia avanza con el envejecimiento de la población. Luego de la Enfermedad de Alzheimer, es el trastorno neurodegenerativo más frecuente. Constituye una fuente de discapacidad física y mental que requiere un adecuado diagnóstico, además de ofrecer un tratamiento integral al paciente, lo que mejora su pronóstico.
Otros trastornos del movimiento, como el Síndrome de Tourette, pueden afectar entre 1-10% de la población y sus comorbilidades pueden ser tan discapacitantes como los tics, uno de los elementos más alarmantes de la enfermedad. Es fundamental promover un adecuado manejo de la enfermedad, además de incentivar la enseñanza a la familia y al medio respecto de este trastorno.
Otro ejemplo lo constituye la Enfermedad de Huntington, paradigma de la enfermedad neurológica hereditaria, de la cual sólo hace 2 años existe mayor difusión en nuestro país. Se trata de una devastadora enfermedad genética que requiere un adecuado diagnóstico y enfoque terapéutico.
Por último, el síndrome de piernas inquietas que afecta entre 3-10% población y hasta 30% población en diálisis, era muy poco conocido en nuestro país hasta 2001. Es probable que en la actualidad exista mucho subdiagnóstico lo que impide a los pacientes acceder al diagnóstico adecuado, y a una estrategia terapéutica que se sabe efectiva. Es relevante que todo médico sepa reconocerlo y tratarlo.
En suma, estos trastornos de movimientos se constituyen como de alta prevalencia y/o potencialmente muy incapacitantes, lo que hace imprescindible realizar esfuerzos por mejorar su conocimiento por profesionales de la salud.
Este Diplomado contará, por primera vez en nuestro país, con el respaldo de la Movement Disorder Society, la comunidad médica internacional más relevante dedicada al estudio y difusión de estos trastornos.